"Cuando llegué me encontré al paciente echado en el suelo junto a la cama mirándose fijamente una pierna. Le pregunté si quería volver a acostarse o si necesitaba ayuda, pero estas sugerencias parecieron alterarle y me hizo un gesto negativo. Me puse en cuclillas a su lado y fui sacándole la historia allí, echado en el suelo. Había ingresado aquella mañana para unas pruebas, me dijo. No tenía ningún problema pero los neurólogos, al comprobar que tenía la pierna izquierda holgazana creyeron oportuno ingresarlo. Se había sentido perfectamente todo el día y al atardecer se había quedado adormilado. Cuando se despertó, también se sentía bien, hasta que se movió en la cama. Entonces descubrió, según sus propias palabras una pierna de alguien en la cama... una pierna humana cortada, era horrible.
Al principio se quedó estupefacto, jamás en su vida había experimentado algo tan increíble. Tanteó la pierna con cierta cautela. Parecía perfectamente formada, pero era extraña y estaba fría. De pronto tuvo una inspiración y supo lo que había pasado: ¡Era todo una broma! ¡Una broma absolutamente monstruosa y disparatada! Era el día de Año Viejo y todo el mundo estaba celebrándolo. La mitad del personal andaba achispado, gastando bromas, tirando petardos. Evidentemente una de las enfermeras debía de tener un sentido del humor un tanto macabro y se había introducido subrepticiamente en la Sala de Disección, había sacado de allí una pierna y luego se la había metido a él en la cama para gastarle una broma. Esta explicación le tranquilizó mucho, pero pareciéndole que la broma había llegado demasiado lejos, lanzó fuera de la cama aquella pierna condenada. Pero, y en este punto perdió el tono coloquial y se puso de pronto a temblar, cuando la tiró de la cama, sin explicarse cómo, cayó él detrás de ella... y ahora la tenía unida al cuerpo.
- Mírela -chilló con una expresión de repugnancia-. ¿Ha visto alguna vez algo tan horrible y espantoso? Yo creí que un cadáver estaba muerto y se acabó. Pero esto es misterioso... Parece como si la tuviese pegada...
La asió con las dos manos, con una violencia extraordinaria e intentó arrancársela del cuerpo y al no poder, se puso a aporrearla en un arrebato de cólera.
- Calma -dije- ¡Tranquilícese! No debe aporrear esa pierna de esa forma.
- ¿Y por qué no?
- Porque esa pierna es suya. ¿Es que no reconoce usted su propia pierna?
Me miró con una expresión en la que había estupefacción, incredulidad y recelo, hasta que vio por mi expresión que hablaba completamente en serio y se pintó en su rostro una expresión de terror.
- ¿Dice usted que es mi pierna, doctor? ¿No decía que uno ha de saber si una pierna es suya o no?
- Desde luego que sí. Me parece increíble que no sepa que es su pierna. ¿No será usted el que está de broma todo el tiempo?
- Le juro por Dios que no... uno ha de reconocer su cuerpo, lo que es suyo y lo que no lo es... pero esta pierna, esta cosa... no parece una cosa buena, no parece real... y no parece parte de mí.
- ¿Qué es lo que parece? -le pregunté lleno de desconcierto.
- Yo le diré lo que parece. No se parece a nada de este mundo. ¿Cómo puede ser mía una cosa así? No sé de dónde puede venir esto...
Su voz se apagó, parecía aterrado, lleno de estupor.
- Escuche -le dije-. Me parece que usted no se encuentra bien. Déjenos que volvamos a echarle a la cama, por favor. Pero quiero hacerle una última pregunta. Si esto, esta cosa, no es su pierna izquierda... entonces, ¿dónde está su pierna izquierda?
Volvió a ponerse pálido, tan pálido que creí que iba a desmayarse.
- No sé -dijo-. No tengo ni idea, ha desaparecido. No está, no la encuentro por ninguna parte..."
viernes, 3 de abril de 2009
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3 comentarios:
me encantan tus últimas lecturas...burutales
Menuda movida despertar así... fijo que algún dia nos pasará a nosotras despues de una noche de excesos y efluvios etílicos.
Qué medo.
ACTUALÍZATEEEEEEEEEEEE
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