miércoles, 6 de mayo de 2009

Aunque Lady Olga sigue siendo mi favorita, nunca me cansaré de profundizar en el mundo de las mujeres barbudas.

Con cinco años, la pequeña Annie Jones ya tenía patillas y un frondoso bigote, así que sus padres hicieron el agosto exhibiéndola en circos y en freak shows. Se casó dos veces.


Madame Delait creció como una adolescente normal, hasta que a los 18 años "empecé a tener sobre mi labio superior una pelusa prometedora que me pareció que subrayaba agradablemente mi rostro". Poco después, se casó. En una feria de atracciones asistió al espectáculo de una mujer barbuda, lo que le inspiró a dejar de afeitarse y dejarse crecer su pelusilla facial: "Yo la veía progresar y empecé a sentirme muy orgullosa. Mi marido, muy emocionado, sentía placer al acariciarla". De esta forma, se convirtió en la mujer barbuda más famosa de Francia. Y por cierto, lo que dice en la fotografía es que era miembro de un club de ciclistas llamado Cycle Thaonnais (¿?).


La Baronesa Sidonia de Barcsy era un miembro de la aristocracia húngara de finales del siglo XIX. A los 19 años, poco después de parir un hijo que no crecía al ritmo que debiera, empezó a salirle pelo en el mentón. Su marido, el Barón de Barcsy, tuvo que aprender a aceptar que, aparte de tener un hijo enano, se había casado con una mujer barbuda. En cualquier caso, a él no debía de importarle mucho. Al parecer la amenazó con divorciarse si ella se afeitaba.


Y para terminar, la historia de la virgen más jefa del santuario cristiano. Santa Librada nació en Baiona en el siglo II. La mujer del gobernador de Gallaecia y Lusitania, Calsia, dio a luz a nueve niñas a la vez. Como en la época se daba por hecho que los partos múltiples eran producto de haber mantenido relaciones con varios hombres, Calsia intentó ocultárselo a su marido y le pidió a la matrona que ahoraga a los bebés en el río. La mujer, que era cristiana, las dejó en casas de familias amigas y las niñas fueron bautizadas y educadas como cristianas. Llegado a un punto, tuvieron que comparecer ante su padre por su culto y fueron encarceladas. Logran huír y al final todas acabaron siendo mártires.
Esa es la historia verdadera, pero la leyenda lusa dice que Librada (o Santa Wilgefortis) era hija del rey de Portugal. Como esta no quería romper su voto de castidad y su padre la obligaba a casarse, dejó de comer. Como consecuencia, se le rompieron las uñas y le empezó a crecer vello en la cara, que suele ser una marca de desnutrición. Por eso se le conoce también como "Santa Barbuda" y se la venera, al parecer, porque desace casamientos indeseados.

5 comentarios:

are dijo...

Me encanta la teoría de que, si tienes un parto múltiple, cada hijo es de un fulano diferente.

Todo maravilloso.

SU dijo...

¡Menuda obsesión tenían los hombres por las barbas! ¿Deberíamos dejar de depilarnos? ¿Por eso las suecas tuvieron tanto éxito en su época?

Bea dijo...

Me encanta que Madame Delait se refiera a esa barba de marinero bien frondosa como "pelusilla"...
Y me encanta su bici, por supuesto. A pesar de tener una ya, no doy superado mi obsesión por los biciclos!

Gran reportaje, si señor. Muy documentado!

Samo dijo...

a barba é síntoma de desnutrición? por iso todos os do bloque levan barba? non comen?

non entendo nada. e o pouco que entendo é confuso e peliagudo.

Anónimo dijo...

queremos más barbas enanos y pulgas funambulistas